Las velas que tenemos en casa se destinan, en numerosas ocasiones, más a la decoración que a su función original: iluminar la estancia en la que se encuentran. Sin embargo, siempre hay ocasiones especiales en las que encenderlas y disfrutar de la belleza de la luz de las velas: una cena navideña, una velada romántica… La parte negativa es que, tras su uso, no siempre mantienen su buen aspecto.
Si quieres prolongar su duración y mantenerlas impecables después de haberlas usado, es conveniente seguir algunos consejos:
El primero consiste en introducir las velas en el congelador unas dos horas antes de encenderlas. De esta manera, la velocidad a la que se consuman será inferior a la habitual, lo cual prolongará su vida útil. Y también gotearán menos, por lo que no solo duran más tiempo, sino que hay un menor riesgo de que su aspecto exterior y su belleza se deterioren.
El segundo consejo se centra, precisamente, en evitar el goteo, que ensucia los alrededores y puede provocar manchas en la ropa.
Para ello, es necesario preparar en un recipiente una mezcla de agua y sal e introducir en este envase la vela durante dos horas. Este baño en salmuera dotará a la cera de una mayor resistencia para tolerar el calor y hará que se deforme menos.
Ambas técnicas se pueden complementar. Primero se puede dejar las velas en salmuera y luego, dos horas antes del momento en que se encenderán, darles un golpe de frío con el congelador. De este modo, estará asegurado el mayor lucimiento y rendimiento de las velas decorativas.
Un modo de mantener las velas perfectas más tiempo es evitar que las velas se hundan en el centro. Pero esto no siempre es posible. Lo positivo es que hay una solución. ¿Cómo conseguirlo?
Si enciendes la vela y la rodeas con papel de aluminio dejando libre el espacio de la mecha y la llama, el calor hará que la cera no consumida se derrita, y la vela se nivelará de nuevo.
Para que la vela dure más, puedes aplicar esmalte de uñas transparente por toda la superficie de la vela, para hacerla más resistente al calor. Después, y cuando compruebes que se ha secado la mecha por completo, ya podrás encender la vela.
Un buen truco en el caso de las velas más anchas y los velones es echarles sal. ¿Cómo hacerlo?
Cuando la vela ya esté encendida, tienes que echar sal alrededor de la llama con mucho cuidado. Así su consumo se reducirá.
Si prefieres hacer tus propias velas decorativas, puedes ponerte manos a la obra pues no es una tarea complicada.
Los elementos necesarios son los siguientes:
✔ Aceite vegetal: una pequeña cantidad, que servirá para que la cera no se pegue al molde.
✔ Moldes: puedes comprarlos con las formas rectangulares y cilíndricas típicas de las velas, o bien con formas de frutas, animales, etc. También los puedes realizar tú mismo, con plástico o madera, aunque esta tarea requiere una mayor habilidad.
❗ Lo importante es que las partes que conforman el molde queden bien cerradas y selladas, ya que no deben permitir la salida de la cera derretida una vez que esta se vierta en su interior.
✔ Antes de cerrar el molde, se debe pasar por sus caras interiores una fina capa de aceite, que evitará que la cera, una vez seca y endurecida, se pegue a sus superficies. De este modo, se podrá retirar en buenas condiciones, sin que se rompa ni se resquebraje.
✔ Colocar la mecha, que deberá atravesar de modo vertical toda la longitud de la vela.
✔ Una vez que se tiene asegurado el molde, se debe calentar la cera (a fuego lento y sin dejar de vigilar) hasta que quede en estado líquido.
✔ En este punto se pueden incorporar elementos adicionales:
✔ Verter la mezcla en el molde
✔ Dejar secar: el lapso necesario para que la cera seque bien es de entre cuatro y cinco horas.
✔ Desmoldar la vela
✔ Después de retirar la vela terminada del molde, hay que quitar con un pequeño cuchillo o espátula las rebabas y sobrantes de cera. Y, con un paño, aplicar una capa de aceite vegetal para hidratar la cera y dar brillo al producto final.
Son las mejores velas, muy cálidas y con una luminosidad duradera. Además, no son nocivas para el medio ambiente, ni para el organismo.
Estas velas tienen un aroma natural, que varía según el tipo de flor donde hayan trabajado las abejas.
Las velas de parafina son las más baratas y abundantes en el mercado. Se elaboran con un derivado del petróleo por lo que no son muy saludables.
De hecho, según investigaciones de la American Chemical Society encender este tipo de velas en ambientes no ventilados puede provocar o acentuar problemas en personas que padezcan alergias o asma.
Se fabrican con aceite de soja, un material renovable. A veces parece que las velas de soja se ponen amarillas, pero hay que ten en cuneta que esta cera es, por sí misma, de color amarillento. Por ello, al fabricarlas industrialmente se blanquean (y se añaden, además, endurecedores).
Son más baratas que las de abeja, pero su llama es pequeña y muy pálida, por lo que no crean ambientes tan acogedores.
Este tipo de velas gana adeptos cada año ya que cada vez guardan más parecido con las velas reales.
Asimismo, no se consumen ni ensucian, y no contienen ningún elemento nocivo para el organismo.
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Por Alex Fernández Muerza
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